El león y el ratón
en las garras de un león; el desdichado
en la tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia;
al oír implorar la real clemencia,
responde el rey en majestuoso tono
—no dijera más Tito—: «Te perdono».
Poco después cazando el león tropieza
en una red oculta en la maleza:
quiere salir, mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El libre ratoncillo, que lo siente,
corriendo llega: roe diligente
los nudos de la red de tal manera,
que al fin rompió los grillos de la fiera.
Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso;
tal vez se puede ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado.





emilio dijo
Hola, me llamo Emilio González y soy mediador intercultural en Tenerife.
De casualidad topé con tu blog, me gusta. felicidades!. Un grupo de amig@s internaturas de todo el mundo y yo, estamos traduciendo la fábula de Esopo "El león y el ratón" a todos los idiomas posibles.
La idea es hacer un blog y colgarlos para que cualquiera, esté donde esté, lo descargue en los idiomas que desee. gracias
19 Enero 2010 | 02:14 AM